miércoles, 19 de agosto de 2009

UNIVERSIDAD PÚBICA (QUE NO PÚBLICA)

No sé por qué pero cada día me da mas asco la Universidad Pública. Yo, un estudiante que se aprovechó de las divinas becas del Ministerio de Educación y Ciencia (¿qué educación y qué ciencia?) Sí, querido lector, puedes odiarme: no sé por qué estuve becado mis dos primero años de carrera. Pero aún así, sin saber ni cómo ni por qué, me adueñe de la ayudita, que nunca viene mal.

De repente pensé que esta sensación vomitiva (odio desmesurado a la Uni Pública) podía ser fruto de la casualidad (y no de la factura del móvil como el pobre hombre trajeado del anuncio cochino de la tele). Que un día me levanté y pensé “joder que asco de Universidad Pública”. Pero me pareció que estos sentimientos no son frutos de la casualidad. ¿O sí?

Pues no. Tengo mis motivos, que enumerados y leídos detenidamente conforman un paisaje catastrófico y catastrofista sobre el presente y el futuro (si es que lo hay) en ¿nuestro? mundo universitario.

Me reitero y hablo de becas. Yo, estudiante precavido donde los haya, aproveché el tiempo. Estudio Periodismo, es decir, tengo mucho tiempo libre y por eso no tuve problemas de aprobar varias asignaturas optativas en mis dos primeros años académicos. ¿Cómo me lo premia el Ministerio? TACHÁN. Quitándome la beca por no tener los suficientes créditos matriculados en tercero. Sí señores: la ministra pretende que en mi tercer año de carrera y último del primer ciclo apruebe cuatro optativas. Pero, loco de mí, preferí organizar mi tiempo y distribuir el estudio de estas asignaturas a lo largo del primer ciclo (primer, segundo y tercer curso) ¿Qué ha pasado? He aprobado todo por ahora y me he quedado sin beca. Yo, estudiante bastante iluso y crédulo, decidí probar con la beca en cuarto también. Por si cuela. Pero también me la deniegan. La razón: no estar matriculado de los créditos suficientes ¡el pasado curso!. ¿Qué no quieres arroz? Pues toma dos cazos.

No es mi primera queja. ¡Ojalá las becas fueran nuestro único problema! Y es que tengo compañeros de clase que han publicado más artículos que todos mis profesores juntos (es un decir, pero casi). Periodismo: carrera centrada en el estudio de la profesión del periodista enseñada por “no periodistas” (algunos dicen serlo, pero... no engañan a nadie). Hay casos aislados, algo así como Llamazares en el Congreso. Pero en general, los docentes no tienen relación, ni siquiera esporádica, con los medios de comunicación. El por qué es bien sencillo: la Facultad de Ciencias de la Información acoge a todos aquellos profesores que sobran en el resto de facultades. Si tengo una asignatura sobre Derecho, ¿para qué contratar a un periodista especializado en el funcionamiento del poder judicial si tenemos a una loca jurista e iusnaturalista que sobra en la Facultad de Derecho? (Nota mental: Nunca te olvidare amante del Derecho Natural)

Pero aún falta la guinda. Llevo sin tocar un micrófono o una cámara desde primero. Yo, futuro profesional de los micrófonos y las cámaras. Los profesores se lavan las manos pronunciando siempre la misma frase: “las prácticas, en las empresas”. Es decir, explotados y cobrando más o menos 200 euros en el mejor de los casos. Dentro de la Facultad no había ninguna manera de acceder a la practica periodística excepto Radio Complutense. Una radio montada en uno de los sótanos del edificio feo y tosco en el que perdemos poco a poco las ilusiones con las que empezamos. Cuatrocientos alumnos locutabamos en ella, haciendo realidad nuestro sueño de hacer el gilipollas en antena. Hasta finales de enero ya que la Radio ha cerrado. Mejor dicho, la han cerrado. El decano no permite que los sótanos sigan siendo utilizados como emisora. Pretende habilitar la zona para que los pijos que tengan dos millones de las antiguas pesetas puedan realizar un master en la Universidad Pública (más Púbica que nunca por eso de que parece una puta barata que se vende por dinero) Se rumorea que el director de la Radio, que también tendrá su (gran) aportación al cierre, no se llevaba bien con el decanato. Y este último, muy hábil, jode a los de siempre. Y si alguien no lo sabe o no quiere saberlo, los de siempre somos los estudiantes. Radio Complutense, tal vez, no era la mejor radio del mundo ni estaba llevada de la forma más optima posible. Había cosas que parecían oler mal en ella y mucha gente opinaba que los chanchullos dentro de ese sótano no eran pocos. Pero era la única forma de hacer practicas. Pienso, que algunas veces lo hago, que si el decano se quería cargar a su director podría haberlo hecho con más señorío y sin tocar a la 107.5. Pero ni los decanos, ni muchísimo menos el “progre” rector Berzosa, ni la propia administración de la Universidad Pública española tienen un ápice de señorío.